Por Violeta Osorio
Miente, miente que algo queda...
Es muy común escuchar a profesionales,
en especial obstetras y parterxs que asisten en institución decir que conocen
innumerables casos trágicos de traslados de partos planificados en domicilio,
en los que ante complicaciones muy graves lxs profesionales que asisten en
domicilio no han tenido mejor idea que "tirar a la mujer en la puerta de
la institución para que les resuelvan el problema". Este discurso lo
repiten cual loros tanto aquellxs profesionales con muchos años de experiencia
como residentes que recién empiezan e incluso algunxs que están recién haciendo
prácticas: "Todo muy lindo con el parto en casa, pero si hubieran visto el
10% de los incontables casos que he visto yo en los que madre e hijx llegan en
pésimas condiciones y quedaron con secuelas de por vida se les quitaría el
capricho". Por supuesto algunos casos pueden darse, tanto porque las
imponderables existen aunque se tomen todos los recaudos como porque haya
habido negligencia en la atención, algo que por cierto sucede a diario en las
instituciones.
Pero centrémonos en esa supuesta
inmensa cantidad de casos, que ubica, en el imaginario popular, al parto
planificado en domicilio casi como un suicidio. Algo que no es inocente por
supuesto, porque de esta manera no solo se busca disuadir a "las locas" desde el miedo, sino ante todo, justificar la negativa por parte de las
instituciones y lxs profesionales que allí asisten a generar mecanismos de
articulación entre el Parta Planificado en Domicilio (PPD) y la institución, desde el discurso paternalista y falso de estar velando por
nuestro bienestar: si sostengo que un parto planificado en domicilio es un delirio y que es absolutamente
peligroso, ¿por qué habría de hacérselo “fácil” a lxs profesionales irresponsables y negligentes que asisten en domicilio y a las descarriadas mujeres y familias? Y en última instancia lo usan para justificar las conductas aleccionadoras que
refieren la gran mayoría de la mujeres que habiendo planificado un parto
domiciliario requieren de un traslado.
Para desarmar este mito urbano, nada
mejor que los números. Voy a ser generosa y centrarme en las cifras recientes,
pero no perdamos de vista que el Parto Planificado en Domicilio (PPD) es una elección que va en aumento,
hace algunos años eran menos familias quienes elegían parir en casa, con lo
cual menos chances de ver estos casos. Ubiquémonos en CABA que es donde
ocurren más PPD por año y también donde hay datos más certeros sobre la
cantidad total gracias a que el registro de los nacidxs en partos planificados en domicilio se centraliza
en un solo lugar.
Las cuentas claras
Aproximadamente en CABA ocurren al año
250 partos planificados en domicilio, frente a 79.897 nacidxs vivxs en CABA que
se registraron en 2015 según fuente del DEIS. Esta sola comparación ya
nos permite intuir donde en todo caso están los incontables sucesos por los que
deberían estar preocupadxs. Otro detalle no menor, es que por supuesto, no todos los partos planificados en
domicilio llegan a la institución, solo aquellos que requieren de un traslado,
seguimos reduciendo así la cifra de aquellos "incontables casos". Para tomar un punto de referencia, el 1° relevamiento de PPD que realizamos desde la
agrupación Fortaleza´85, (pueden encontrar el informe completo aqui)
arrojó que el 12.7% de los partos planificados en domicilio requirieron de un traslado (cifra que se condice
con lo que marcan los estudios internacionales frente al índice de traslados),
lo que nos dejaría un aprox. de 30 situaciones de traslado en todo un año en
todo CABA, apenas unos cuantos más que los nacimientos que pueden ocurrir
en un día en una institución muy concurrida como puede ser la Maternidad Sardá por ejemplo.
Ya sólo
con ese número la idea de “incontables casos” vistos por un/a mismx profesional
se viene abajo, pero a eso hay que aumentarle algunos factores que reducen aún
más las chances de sumar casos y casos. En este índice de traslado no se
contempla si acudieron a instituciones públicas o privadas. Tampoco se
contempla como se planificó de antemano ese traslado, tengamos en cuenta que
hay mujeres/familias que eligen equipos que cuentan con obstetra y en esos casos, ante
la necesidad de un traslado la atención continúa en manos del equipo de PPD dentro de la institución (no es difícil darse cuenta que la gran mayoría de lo
que se diga sobre ese traslado es un gran chisme de pasillo) y por otro lado,
aunque pocxs, hay obstetras quienes sin pertenecer al equipo de PPD acuerdan
con la familia estar de guardia pasiva y asistir en la institución en caso de
traslado. Estos dos últimos factores reducen el número de traslados que ingresan
por guardia y por ende la chance de que un/a solx profesional acumule la
atención de muchas situaciones trágicas derivadas de partos planificados en
domicilio. Pero más importante aún es entender qué son y cómo se dan los
traslados dentro del modelo de Parto Planificado en Domicilio.
¿Emergencias médicas?
Lejos de los
prejuicios, alimentados por supuesto, entre otras cosas por el desconocimiento y
discursos como éste de los “incontables y trágicos casos”, los traslados no son
emergencias médicas, son situaciones donde por elección de la mujer o
sugerencia del equipo obstétrico y siempre con una mujer/familia e informada
que participa de la toma de decisiones, se considera que es mejor continuar la
atención de ese nacimiento en el siguiente nivel de atención. Gracias al
correcto seguimiento prenatal y la atención durante el trabajo de parto y
parto, se pueden detectar a tiempo las situaciones en las cuales el proceso se
corre de la salud y la fisiología, de manera que se deriva, se interviene en el
domicilio o se traslada oportunamente.
Esto se ve reflejado
ampliamente en las causas más frecuentes de traslado. Según nuestro informe,
sin ir más lejos, los motivos más comunes de traslado son: el cansancio materno (26%), la falta de
progresión (13%), seguidos de la elección de la mujer o del equipo obstétrico
(10% respectivamente). Es evidente que ante estos motivos más frecuentes,
estamos hablando de traslados en salud, por ende seguimos reduciendo aún más
los supuestos casos de tragedia y secuelas gravísimas.
Con estos números y los factores que
los rodean, expliquenme ¿cómo es posible que gran cantidad de profesionales
obstétricos que asisten en institución, al hablar sobre PPD refieran haber
visto innumerables casos de traslados que derivaron en tragedia?. Mentir es
gratis, ya lo sabemos, lo preocupante aquí es ¿qué es lo que esconde y
justifica esta mentira? ¿qué intereses protege? y sobre todo ¿qué modelo de
atención sigue nutriendo?
Perpetuarse en el poder
Lo primero que unx imagina es que esto
afecta ante todo a las mujeres que eligen partos planificados en domicilio y
que lxs profesionales obstétricos sostienen este discurso para justificar las
conductas aleccionadoras y el maltrato que ejercen sobre quienes necesitan de un
traslado. Sin embargo ante los números fríos es evidente, que si bien para una
mujer que al requerir de un traslado, cae en manos de profesionales que ejercen
sobre ella o su hijx conductas aleccionadoras es el todo, la posibilidad estadística
de que un profesional durante alguna de sus guardias reciba un traslado es
bastante baja.
Esta postura, curiosamente a quienes
afecta cotidiana y sistemáticamente es a las mujeres y familias que son
asistidas por estxs profesionales, pero no porque hayan elegido una institución
para el nacimiento de sus hijxs, sino por el modelo de atención perinatal
hegemónico. El Parto Planificado en Domicilio es un modelo de atención que
interpela, su sola existencia demuestra que el paradigma intervencionista tan
imperante en la atención institucional no tiene razón de ser y es peligroso;
que ubicar a la mujer y su familia en el centro de la escena como absolutxs
protagonistas no es algo utópico, mucho menos contraproducente y que el
embarazo no es una enfermedad ni el parto una patología y que seguir
asistiéndolos bajo esa concepción ha engendrado un modelo de atención violento,
invasivo y cruel. No es de extrañar entonces que desde la institución y de
manera reiterada se realicen ataques injustificados al modelo de Parto Planificado
en Domicilio, con argumentos que no se sostienen al menor análisis pero que
gracias a la legitimidad social de la que gozan lxs profesionales de la salud,
por mera portación de ambo logran erigirse como grandes verdades que sostienen
el status quo.
Al final de la historia la necesidad
casi visceral de muchxs profesionales de la salud por mostrar el parto
planificado en domicilio como una opción negligente, improvisada y sumamente
peligrosa y su negativa a informarse correctamente en vez de seguir apelando a
los prejuicios, los mitos urbanos y las
opiniones personales y por supuesto las múltiples trabas que desde esta postura impiden la construcción conjunta de mecanismos de articulación oportunos y correctos que garanticen no sólo la mejor atención para la diada que requiere de un traslado, sino la garantía de sus derechos, no es otra cosa que el síntoma visible del miedo profundo a
transformar el modelo de atención bajo el cual asisten, revisar su rol y cuestionar
sus privilegios.

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