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Si hubiera parido en casa, mi bebé o yo habríamos muerto


Por Violeta Osorio

Es muy común cuando hablamos de parto planificado en domicilio, ya sea con profesionales de la salud, comunidad en general o legisladores que en algún momento traigan a colación un caso de alguien que de haber parido en casa habría terminado (a su parecer) en una tragedia.  Vamos por el principio, un caso es sólo eso un caso y tiene que ser analizado en su contexto particular y por supuesto no sirve para determinar “verdaderas” universales, mucho menos siendo este hipotético “si hubiera….”. Si nos basáramos en casos  frente al parto institucional tendríamos que desaconsejarlo categóricamente y cerrar instituciones sin piedad.

El caso de la discordia

En general los casos que se presentan como la prueba irrefutable de que el parto planificado en domicilio es una locura se dividen en dos situaciones:

La primera se trata de nacimientos muy intervenidos de manera rutinaria que como frutilla del postre necesitaron de una intervención de urgencia para “salvar” a esx bebé o esa mujer o que derivaron en la necesidad de atención de mayor complejidad en el posparto inmediato (bebé en neo por ejemplo). Partos donde el proceso se ve forzado con intervenciones y medicalización innecesaria, que por ejemplo, empiezan con oxitocina sintética porque si, rotura artificial de bolsa, “acuéstese aquí y quédese tumbada” y así hasta que como una cosa lleva a la otra no tienen más remedio que actuar de urgencia para arreglar lo que en principio ellxs alteraron. Sin embargo, como sociedad nos es difícil entender que en estos casos la situación de emergencia no deviene del proceso en sí, sino del contexto que lo rodea. Justamente porque asumimos ese contexto como lo normal, lo bueno y lo que corresponde. Desde hace décadas que hemos confiado nuestra salud y bienestar a un modelo de atención intervencionista, que concibe el embarazo y el parto como procesos patológicos que están siempre al borde de la tragedia.

La segunda son casos donde la mujer, el/la bebé o el proceso del embarazo presentaban condiciones que hacían inviable la elección de un parto planificado en domicilio. Casos donde incluso se sabía con anticipación de la necesidad de atención de alta complejidad y/o intervenciones mayores para la persona gestante y/o su hijx. Digamos que es evidente que si por condiciones de la persona gestante, el/la recién nacidx o el embarazo mismo se plantea de antemano la necesidad de una cesárea o de atención en neonatología para el/la bebé parir en un lugar sin esas condiciones sería contraproducente y por supuesto estaría desaconsejado.

Vamos por partes, el parto planificado en domicilio como todo modelo de atención tiene un marco bajo el cual se rige y bajo el cual sienta las bases de la seguridad, el bienestar y la viabilidad. Por ejemplo, es condición para un parto planificado en domicilio que estemos frente a una mujer sana, con embarazo sano y bebé sanx, lo que obstétricamente se conoce como  “el bajo riesgo” (porque para el sistema médico hegemónico no existe la salud sino el riesgo potencial), es importante recalcar que se trata de un criterio que según estadísticas de la OMS  se cumple en más del 80% de los nacimientos. Y por otro lado, se trata de un modelo donde se busca favorecer y preservar la fisiología, interviniendo sólo de ser estrictamente necesario. Aún así, con todos los recaudos una tragedia puede pasar? Por supuesto, el riesgo cero no existe, pero en ningún lugar y bajo ninguna circunstancia. De lo que se trata es de minimizar al máximo los factores de riesgo y por supuesto contar con la información suficiente, oportuna y verdadera que permita decidir. 

Con lo cual la respuesta ante estos dos casos sería, “no, no te hubieras muerto tú ni tu bebé, básicamente porque con el panorama que planteas no era viable un parto uplanificado en domicilio” y “no, tampoco hubiera todo terminado en tragedia, porque la emergencia vivida responde a un modelo intervencionista que te llevó a ti y/o a tu bebé al límite”. Simple y sencillo. Plantear casos supuestos e hipotéticos para poner en discusión la seguridad del parto en casa, es ridículo, pero si van a tomarse la molestia, mínimo que sean casos aplicables al universo del parto planificado en domicilio.

El doble estándar

Por otro lado, lo que estos argumentos demuestran no es sólo el nivel de prejuicio y desinformación con el que se maneja la gran mayoría, sino el doble estándar con el que se miden las cosas y que en última instancia evidencia hasta qué punto estamos educadxs para someternos ciegamente al poder institucional, venga de donde venga.

Para citar ejemplos; la seguridad y viabilidad del parto planificado en domicilio se pone en duda ante casos, la mayoría de ellos hipotéticos, amarillistas o que no entran dentro del marco del modelo.  Es interesante como UN caso se convierte en una realidad universal, inamovible e indiscutible. De más estar decir que los “casos” favorables (y que son mucho más que casos, su volumen ya ha permitido construir evidencia, saltar la casuística y transformarla en estadística) no cuentan, esos son producto de la suerte. Sin embargo en las instituciones continuamente suceden tragedias evitables y eso no las pone en cuestión, no importan cuantas sean, no importa tampoco lo mucho que se repitan las circunstancias o que en función a esos (millones de) casos la medicina basada en evidencia ya haya desaconsejado categóricamente el modelo intervencionista, no importa nada, si estabas en una institución se asume que se hizo todo lo que se pudo y era inevitable.

Al parto planificado en domicilio se le exige riesgo cero, si como modelo no puede garantizar una morbimortalidad materno-infantil nula es malo, peligroso e inviable. Sin embargo en la institución bien que te hablan siempre de los riesgos potenciales, que por supuesto no están en relación jamás a la práctica médica sino a la suicida fisiología de las mujeres y bebés, que transforma en segundos un embarazo sano en una tercera guerra mundial. 

Si no es para todas que no sea para ninguna

Imaginemos que hemos podido acordar con nuestro interlocutor/a que el parto planificado es seguro y viable dentro de un marco determinado, algo que parece sencillo de explicar, pero cuesta mucho que se entienda, ¿será porque en el fondo nos encanta el amarillismo? O ¿será tal vez que la hegemonía ha calado tan hondo que todo lo que no sea “ella” nos parece  de película de terror?. Nos encontramos con el siguiente escalón “si el parto planificado en domicilio no es para todas, entonces no sirve”. Luego por favor llenémonos la boca hablando de la importancia de favorecer y respetar la diversidad y pluralidad...

Si, el parto planificado en domicilio no es una opción viable para todos los nacimientos, pero eso no lo convierte en un fracaso, tan sólo no es aplicable en todos los contextos,como tampoco un parto es viable en todos los casos, ni un parto sin ninguna intervención y no por eso se los desaconseja, ni nos damos golpes de pecho al grito de “discriminación”, ni vamos por la vida diciendo que mejor a todas cesárea porque si un parto no es para todas extingamos los partos...no! tan solo se entiende que existen circunstancias (que se cumplen en la mayoría de los casos) en el que son opciones posibles y seguras. Toda alternativa en salud tiene un marco en el cual se la considera viable, segura e idónea.

El parto planificado en domicilio no es para todas las mujeres ni para todas las familia, pero no porque sea snob y elitista o porque discrimine sino por cuestiones diversas que se entrecruzan. Y aunque parezca extraño, el factor económico, que suele ser la gran crítica o queja al parto planificado en domicilio no está en primer lugar. Por supuesto es innegable, que un país como Argentina donde no está reconocido oficialmente como un modelo más de atención y que por ende debe asumirse de manera particular, el tema económico no es un detalle menor, pero para llegar a ese dilema primero hay que haber sorteado otras circunstancias.

Como primera medida está el acceso a la información, que en nuestro país sigue siendo un privilegio, para todo, no sólo en este tema. Convengamos que no puedes elegir aquello que desconoces y el modelo de parto planificado en domicilio no sólo no es algo que no se ofrece sino que además está rodeado de una fuerte condena social, primer escollo saber que existe como posibilidad, que es legal, que hay profesionales que asisten en domicilio, segundo gran escollo abrirse paso entre los prejuicios, la desinformación, la campaña del miedo y el terror para verlo como una opción elegible.

Siguiente paso y tal vez la condición más importante, elegirlo, sentir que es de esta manera como quieres vivir el nacimiento de tus hijxs, esa decisión es el factor determinante, lo que implica poder escuchar el deseo y la necesidad más honda. Luego por supuesto está el factor del bienestar materno-fetal, tanto durante el embarazo, como el día concreto del nacimiento. Y recién ahí aparece la disponibilidad económica para contratar un servicio particular, que por supuesto es un factor que puede inclinar la balanza, pero que a efecto prácticos es una cuestión circunstancial ligada al hecho de la falta de reconocimiento por parte del estado del parto planificado en domicilio como un modelo más del sistema médico, de tal manera que se lo incluyera dentro de las ofertas públicas y privadas de salud. En este sentido es el estado quien está en falta al no garantizar cabalmente el derechos de las personas gestantes y sus familias a elegir cómo, dónde y con quién parir.

No se trata de respetar

El parto planificado en domicilio nunca será para todas, como tampoco lo será el parto en institución y está bien que así sea, porque esa elección responde a las decisiones de la vida íntima y privada de cada persona y cada familia. De lo que se trata es de dejar a un lado el prejuicio y el pensamiento hegemónico que niega y desprestigia de plano todo lo distinto a sí mismo y entender que garantizar el famoso derecho del que todxs hablan de poder elegir cómo, dónde y con quién parir implica que existan opciones reales entre las que decidir, pero no por hacerles un favor a “las locas del parto en casa” o para poder andar por la vida diciendo “yo no apoyo, pero respeto (mirá que buenx que soy)”, sino porque es parte del camino para asumir que la responsabilidad y el protagonismo es de cada unx, elijamos el escenario que elijamos, la clave justamente está en decidir, no sólo acatar y para eso es labor del estado y del sistema médico brindar información verdadera, completa, adecuada y oportuna y generar los recursos y políticas que garanticen el acceso a derechos.



Nota:  Si planificaste un parto en casa en Argentina, haya terminado en casa o no, desde Fortaleza´85 te invitamos a completar la encuesta sobre PPD. Los datos recabados son de vital importancia a la hora de defender nuestros derechos y ampliarlos, tanto para aquellxs que eligen casa como para quienes eligen una institución. Agradecemos difusión! Para completar la encuesta haz click aqui

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